Recordando: ¿Uno de esos papás pelotudos yo? Ni de coña

Continuamos, una semana más, con la sección “recordando” en la que re-publicamos algunas de las entradas de nuestro antiguo Blog.
Hoy es el turno de esta confesión de Papá Pato, seguro que muchos se sentirán identificados.
Esperamos que os guste.

Lo reconozco, siempre me reí de los papás que salían orgullosos de paseo con sus hijos en una mochila, los encontraba ridículos. Mi mujer no se reía de ellos pero había algo que no le convencía de aquello. Tampoco teníamos la información con la que contamos hoy en día, pero, intuíamos que algo no cuadraba.

Tuvimos nuestra primera hija y lo intentamos con una bandolera comercial (totalmente “ortopédica”, visto lo visto) pero fue un fracaso, estábamos incómodos nosotros y el bebé. Algo seguía sin cuadrar.

Tuvimos otro bebé y mi mujer empezó a interesarse por otro tipo de portabebés, yo, ni caso. Para mí era una cosa poco útil, incómoda y, para colmo, que te hacía parecer gilipollas, pero, mi mujer siguió con el tema y en las primeras navidades desde que había nacido Nacho (nuestro segundo hijo) entró en casa nuestra primera mochila ergonómica. Fue una Manduca (que aún tenemos) y para mi mujer fue un éxito desde el primer día. El niño estaba muy agusto y su madre más. Yo, no me la quería poner, insistía, erre que erre, que yo no me la quería poner, que eso no era para paisanos.

Un día necesitaba hacer cosas en casa y el bebé no quería otra cosa que cuello… y mi mujer apareció con la mochila de marras y me convenció para ponerla, total, era dentro de casa, nadie me iba a ver.

Me gustó, sí, me gustó. A partir de ahí fuí adentrándome cada día un poco más hasta llegar al día de hoy en el que los portabebés se han convertido en una herramienta más para hacer nuestra vida más fácil y no me considero un papá pelotudo por ello. Ahora sí cuadra.

Todo tiene una explicación, esas mochilas antiergonómicas (también conocidas como “colgonas”), en las que los niños llevan las piernas colgando, cargando su peso sobre los genitales e incluso colocados cara al mundo, son las culpables de que los padres me parecieran unos pelotudos; la postura es antinatual, además de incómoda e incluso perjudicial para el bebé y para el porteador (además son caras). No creo que nadie las use siendo consciente de que hay otro tipo de portabebés más bien creo que es falta de información, por lo menos esos padres sienten la necesidad de llevar a sus hijos cerca y eso ya es un gran paso.

La foto que abre el post es la primera que tengo en la que salgo porteando a un niño, mi hija en este caso.

Pretendo ir haciendo entradas en este blog en las que iré contando mi visión de este mundo del portabebés. Espero aportar algo diferente y que os guste.

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2 pensamientos en “Recordando: ¿Uno de esos papás pelotudos yo? Ni de coña

  1. Yasoymama

    Lo que me costó convencer a mi marido para que utilizara un porteador…. el también se sentía ridículo al principio. Cuando se acostumbró no había manera de quitárselo ya ja ja ja

    Responder
  2. Pingback: Cómo llegué a ser papá canguro, por Nicolás: “¿Uno de esos papás pelotudos yo? Ni de coña” « Red Canguro: Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés

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